A finales del 2022 invertí en mi formación con un curso en Liderazgo para Mujeres, impartido por IESE, sentí que el reto que tenía en manos requería más herramientas, mayor entendimiento de los demás pero descubrí que lo que necesitaba era mejor entendimiento propio.
El modelo de liderazgo femenino no llega para reemplazar al liderazgo tradicional, sino para complementarlo. Aporta una mirada que amplía la forma en que se toman decisiones, se construyen equipos y se sostiene el crecimiento en el tiempo. No es un liderazgo más suave ni menos exigente; es uno que entiende que los resultados no solo dependen de avanzar rápido, sino de avanzar con sentido.
En entornos corporativos donde hay una mayor participación masculina a veces es común encontrar mujeres en puestos de mando que desarrollan comportamientos masculinos, como forma de adaptación y sincronía, disminuyendo la aplicación del liderazgo femenino, el cual introduce con fuerza la reflexión, la escucha y la lectura del contexto. No como freno, sino como equilibrio.
En un modelo que premia la acción, decidir sin precipitarse no es debilidad: es una forma de inteligencia estratégica que reduce errores y fortalece la confianza.
Un liderazgo verdaderamente efectivo es aquel que logra el balance. Avanza cuando es momento de actuar y se detiene cuando pensar es más valioso que correr. Integra firmeza con sensibilidad, dirección con criterio, y acción con pausa. En ese punto de equilibrio es donde los equipos crecen, las marcas se sostienen y el liderazgo deja de ser solo autoridad para convertirse en influencia real.
Según una encuesta del IESE Business School University of Navarra, el 84% de las personas consideran que hay diferencias entre el liderazgo de un hombre y el de una mujer. Y esto es así porque sus cerebros son distintos: el del hombre es más racional y funciona más a corto plazo, y el de la mujer más emotivo y a largo plazo.
No obstante, las diferencias son sinérgicas y complementarias. Ambos, hombres y mujeres requerimos de los dos enfoques.
Quiero concluir, compartiendo el artículo de Simon Sinek que retrata una verdad acerca del peso y el ego que traen consigo las posiciones de poder.
Nos recuerda que el liderazgo se trata de ser personas. Simon Sinek. The day I learned…